Debido a la crisis económica y social que ha derivado como resultado de la expansión del Covid-19, el escenario futuro de muchas empresas es aún impredecible, mientras que otras ven cada vez más cercana la fecha de cierre por no poder asumir los gastos derivados de su actividad.

En base a esas circunstancias, Jörg Hoffman, presidente del mayor sindicato de Alemania, IG Metall, dejó caer la posibilidad de implantar un nuevo sistema de trabajo en el que se reduciría la jornada laboral a cuatro días en lugar de los cinco actuales, con el fin de frenar la interminable ola de despidos y ERTE que ha colocado el número de parados en cifras récord en gran parte del mundo.

Sin embargo, y a pesar de que la implantación de esta iniciativa reduciría en buena medida los despidos en general, también conllevaría una serie de consecuencias que podrían ser perjudiciales para la economía, puesto que cada país presenta un escenario muy diferente al de los demás. Veamos a continuación cuáles son los aspectos positivos y negativos de esta propuesta:

Trabajador

VENTAJAS 

Con la reducción de cinco a cuatro días laborales a la semana, las empresas podrían seguir disponiendo de sus empleados debido a la reducción de gastos salariales.

De este modo, no se vería en la obligación de realizar ERE o ERTE y tendría la posibilidad de mantener el capital humano del que dispone e, incluso, la creación de más empleos. 

Por otro lado, la reducción de la jornada laboral permitiría a estos trabajadores una mejor conciliación de la vida personal y profesional al tener un día más de descanso para dedicarlo al ocio o a la familia.

Con ello, reduciría gastos en desplazamientos a la oficina y en dietas, puesto que tendría que comer un día menos fuera del hogar (en el caso de que trabajara en jornada partida o no intensiva).

DESVENTAJAS

Si bien es cierto que con esta propuesta se busca reducir el impacto de la crisis en el empleo, no cabe duda de que la reducción de cinco días laborales a cuatro mermaría el sueldo de los trabajadores. Un día menos en la nómina podría suponer un problema para el empleado en el caso de que no pueda llegar a final de mes con un único sueldo, de modo que se vería en la obligación de buscar un segundo empleo para poder complementar la deducción de dichos días.

En ese caso, se eliminaría el beneficio de poder disponer de más horas de descanso y ocio y también se vería reducido el rendimiento y la productividad del personal en su puesto de trabajo. Por otro lado, los autónomos seguirían siendo los grandes perjudicados con la implantación de esta medida, puesto que deberían asumir la propia carga de trabajo de los empleados que disfrutan de ese día extra libre.

¿SERÍA POSIBLE CONSIDERAR ESTA INICIATIVA EN ESPAÑA?

 

Como hemos adelantado anteriormente, a grandes rasgos esta propuesta podría ser beneficiosa para el sistema económico actual, pero su implantación depende de la situación en la que se encuentre cada país y de las condiciones tecnológicas de las empresas. Por ejemplo, al contrario que Alemania, que es un país muy industrializado, España está enfocado al sector servicios, por lo que la puesta en marcha de esta reducción de jornada no conllevaría tantas ventajas como en el primero.

Trabajadores

 Además, al contrario de lo que ocurre en Alemania o en Finlandia (país que también puso en debate esta alternativa), los salarios en España no pueden compararse a los registrados en dichas naciones, de forma que no todos los trabajadores pueden permitirse el lujo de dedicar un día menos al trabajo para poder subsistir todo el mes.

jornada
Noelia Murillo

Noelia Murillo

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